Después, cuando llegué al espacio, empecé a flotar y esa sensación fue muy agradable, fue como si estuvieras volando de verdad.
Poco después llegué a Marte y allí me quedé muy sorprendida porque conocí a un marciano, desde ese momento pensaba que estaba en un sueño de fantasía, pero luego me di cuenta que pasó de verdad. Este mismo marciano me dijo que cuando quisiera despegar de Marte para ir a la Tierra que le llamase para que me ayude a despegar.
Varios días más tarde llamé al marciano para que me ayudase a despegar y me hizo compañía hasta la Tierra. Cuando llegué a la Tierra me dio un poco de pena porque no quería despedirme del marciano pero tenia muchas ganas de estar con mi familia, así que le di las gracias y el marciano volvió a Marte.
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